Escritura creativa

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Empecé a escribir poesía como un modo de desahogo cuando tenía 13 años, la adolescencia se presentó difícil y en las letras encontré refugio.

A medida que fui descubriendo las letras comencé a dejarme llevar por las emociones y como parte típica de la edad, los poemas de amor fueron adueñándose de gran parte de lo que escribía.

Apenas me salía de lo marcado, cuando rondando los 18 años la visión, la ayuda y el convencimiento de dos personas hicieron que comenzara a tomarme la escritura como algo un poco más serio.

Hasta ese entonces guardaba en secreto cada retrato en forma de verso, mitad por vergüenza, mitad por falta de aceptación de los que me rodeaban, pero poco a poco fui dejando asomar esa parte que estaba oculta dentro de mí.

Las voces amigas insistían en mi talento pidiendo que lo desarrollara. Tímidamente al principio, pero a medida que fui ganando confianza comencé a participar en exposiciones, mas tarde en concursos y cuando finalicé segundo en un certamen de poesías me convencí de que las letras merecían la pena.

A partir de los 18 años comencé a tomarme la literatura realmente en serio, aquello que en un principio fue un mero desahogo estaba ganando terreno en mi vida y finalmente abrí la puerta de aquel closet para que el mundo supiera que la escritura iba mucho más allá del pasatiempo. Tuve que atravesar un duro paisaje, pero a fuerza de tenacidad y constancia aquellos que en un principio se burlaron, acabaron por aceptar el significado de lo literario en mi vida.

También me divertí, dejé de lado la poesía simple y me atreví a jugar, a experimentar, a descubrir otras formas de escribir en verso y además conocí un océano en el que quise navegar, el de la prosa.

Pasado el tiempo y en otro continente, las ideas y sueños que estaban en mi imaginación cobraron forma cuando amalgamé una parte y la llamé Equilibrium, libro concebido como una mezcla entre magia y evolución. Muestra del crecimiento personal y del equilibrio alcanzado hasta aquel momento.

Mi ambición pedía más y sentía la necesidad de ir continuar avanzando, de la actualización de mi forma de escribir y sentir la vida di luz a Ilusiones (Ek 2.0), marcando continuidad en mi hacer y mostrándome un poco más en profundidad. La experiencia fue buena, algunos medios locales se interesaron en mi trabajo y continué explorando, quería seguir.

De esa necesidad surgió la posibilidad de redactar artículos en diferentes sitios web y me animé al reto, agregué una guinda elaborando contenidos propios en mi primer blog, dedicado íntegramente a la difusión artística y del que guardo un grato recuerdo.

Paralelamente mi mente elaboraba diferentes proyectos, algunos (como este blog) están cobrando forma, otros siguen en desarrollo, pero el más importante es toda una realidad.

El sueño de concretar un libro de manera totalmente profesional e independiente se materializó con Le Mie Parole, donde acentué mis palabras y finalmente la prosa ganó espacio a los versos. Una muestra de mi madurez creativa condimentada con mi costado más simple y donde dejo abierta la puerta a posibles nuevas historias que tal vez llegue plasmar.

De aquel niño que inocente volcaba sentimientos en papel queda gran parte de la esencia y la capacidad escritora, la que me empuja llenándome la vida y que pasó de ser un refugio a convertirse en una pieza fundamental de mi alma.

 

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