El líder real frente al líder imaginario

liderazgo

Como ya mencioné en el post La motivación es la clave, desde mi punto de vista, el término “líder” es algo que se ha puesto muy de moda dentro de cualquier entorno profesional. Las viviencias me mostraron a personas desempeñando cargos de cierta relevancia que creen estar de merecer tal título o incluso, estar por encima del mismo.

También me tocó ver lo contrario, me refiero a personas con potencial para liderar que no se animaban a dar el paso o simplemente anuladas externamente para que no puedan desarrollarse como tal.

Pocos han sido los casos en que me encontré con líderes reales ejerciendo bien su papel.

La idea de este post no es otra sino la de plasmar las diferencias entre lo que yo llamo líder real y líder imaginario.

* El líder imaginario:

_ Hace constar que es el (la) líder.
_ Se esfuerza continuamente por hacer notar su presencia.
_ Cada vez que puede, “muestra” su “superioridad” al resto del grupo.
_ No escucha, no acepta consejos y mucho menos, críticas.
_ Se jacta de su autoridad o la de su cargo para justificarlo todo.
_ Es manipulador.
_ Es egoísta, se a través de su ambición personal.
_ Es capaz de desmoralizar y/o menospreciar a miembros del equipo.
_ Es déspota.
_ Fuera del centro de trabajo “sigue siendo quien es”.
_ Se cree más importante que los demás.
_ Favorece a quienes le hacen la pelota.
_ Si ve algún miembro del equipo con aptitudes, lo toma como un competidor y lo desprestigia.
_Piensa desde el “hoy”.
_ Se siente atacado ante la primera propuesta que altere su “esquema” o metodología de trabajo.

* El líder real:

_ Se considera uno más del equipo.
_ Mantiene el perfil bajo.
_ Asume responsabilidades.
_ Favorece la comunicación, le gusta el feedback.
_ Hace su trabajo respetando el de los demás.
_ Ante todo, es humilde.
_ Es asertivo.
_ Mantiene una visión global de la situación.
_ Favorece el esfuerzo común con el fin de lograr que cada miembro del equipo alcance su objetivo personal, logrando también el colectivo.
_ Mantiene distancias entre su ser “profesional” y su persona.
_ Es justo.
_ Reconoce que todos los componentes del equipo son importantes.
_ Sabe motivar.
_ Tiene mentalidad largoplacista.
_ Es pragmático.

A simple vista parece que se trata de cosas fáciles, llenas de sentido común, pero la experiencia me mostró en más de una ocasión que a veces no es tan así.

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Los compañeros y jefes tóxicos

Por pedido de una lectora del blog voy a dedicar el tema de este post a tratar sobre los compañeros y jefes tóxicos.

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Entre las cosas buenas de llevar trabajando desde los 16 años (más de media vida) es que he podido conocer muchas maneras de obrar y diferentes ambientes laborales, los hubo buenos, muy buenos, malos, muy malos y hasta pésimos; tanta experiencia que a día de hoy me permite tener una visión diferente a la hora de definir un equipo de trabajo.

Quisiera aclarar que este post podría cerrar algunas de las ideas expuestas en el que escribí acerca de ¿Cómo afecta la gestión del ambiente laboral a la estrategia para afrontar la crisis?.

Para poder tratar el tema quisiera citar cuatros ambientes laborales concretos en donde la toxicidad estaba siempre presente.

Cada uno es diferentes, pero tienen cosas en común:

* En el primero la toxicidad comenzaba por el propio jefe, el dueño de la empresa, su piramidal estructura permitía que quien le sucedía en la organización fuera un amigo personal y en la influencia que ejercía éste último se basaban muchas de las decisiones acerca de la organización, si algún empleado le caía mal, era de esperar que al jefe también.

* En el segundo caso la toxicidad también partía de los jefes, una sociedad formada por personas que a fuerza de gritos y rivalidades mutuas habían conseguido prosperar incluso maltratando a los empleados.

* El tercero es diferente, pues en este caso la toxicidad se encontraba entre parte de los mandos de menor jerarquía y una porción de los empleados de base. Al ser una empresa familiar cada uno tenía asumido hasta donde podría progresar, lo que impedía ciertas rencillas, pero no evitaba corrillos ni otro tipo de situaciones desagradables.

* El cuarto caso es el más grave, en éste lugar el nivel de toxicidad estaba instalado en todas las partes, el ambiente estaba cargado de competencias, mobbing, cotilleos, pasotismo, etc.

En todos estos ejemplos se encuentran involucradas las personas que desempeñan cargos de responsabilidad, lo que desde mi visión se explica como que si existe un ambiente de base tóxica es porque más arriba hay alguien que lo permite, lo tolera o hasta forma parte del mismo.

Hubo quien alguna vez me dijo que a las empresas les gusta tener personas tóxicas, pues las utilizan como satélites que les mantienen informados acerca de lo que sucede en los peldaños mas bajos, imagino que ante una realidad semejante es necesario saber contener a este tipo de personas.

A continuación quisiera enumerar cinco de las actitudes más tóxicas que pueden encontrarse:

* Envidia: La envidia puede darse por diversos factores, desde una cuestión física o hasta porque la otra persona tiene un puesto mejor, ésta actitud puede derivar en la competencia y en ocasiones esa competencia puede superar los límites, pudiendo llegar a dividir al grupo y hasta poner en peligro el funcionamiento del centro de trabajo.

* Cotilleos: Los dimes y diretes son prácticamente habituales, sobre todo en la puestos de base, pero cuando la comunicación es ineficaz puede instalarse en todos los ámbitos del entorno laboral, siendo uno de los más peligrosos, ya que cuando no existen límites para éste tipo de comportamientos también puede verse afectado el funcionamiento del mismo.

* Incompetencia: La incompetencia, desde mi punto de vista, es la conjunción de varias “cualidades”, no se trata solamente de “no servir” o “no estar apto para el puesto”. Las personas incompetentes pueden incluso realizar labores de responsabilidad., se trata de personas que pueden hacer mucho daño al equipo, ya que aquí se engloban personas mentirosas, manipuladoras, holgazanes o pelotas.

* Prepotencia: La prepotencia puede estar instalada tanto en los puestos de base como en los jerárquicos. Las personas prepotentes tienden a menospreciar o a ridiculizar a otros compañeros, los motivos por los que lo hacen varían, pero siempre se ataca a aquellos a los que se ve más vulnerables, ya sea a los trabajadores recién incorporados, a los más débiles de caracter o a los trabajadores discapacitados. El sentimiento de prepotencia es el germen del mobbing o acoso laboral.

* Miedo: Es el peor de los sentimientos, el miedo puede hacer que una persona se vuelva totalmente pasiva ante otra prepotente, por miedo a perder el empleo se obedecen hasta las órdenes más ridículas, por miedo a perder el puesto puede apartarse a un empleado talentoso, etc. El miedo es destructivo y muchas veces viene provocado por la sensación de inseguridad y es a raíz de ésta de la que nacen muchas de las conductas tóxicas.

¿De qué manera se puede reaccionar ante los compañeros o jefes tóxicos?

La opción más fácil es alejarse lo antes posible del lugar de trabajo, pero cuando no se puede lo que recomiendo es reaccionar de otra manera. Personalmente opino que lo más oportuno sería usar la asertividad en la relación con las personas tóxicas, utilizando una comunicación fluida y eficaz que permita el menor tipo de contaminación. Es difícil trabajar esta cualidad, pero saber utilizarla puede ser lo más beneficioso en las relaciones laborales, aun en los ambientes más tóxicos.