Proactividad

ProactividadHace poco, durante una entrevista radial, uno de los locutores enfatizó mi cualidad proactiva, a pesar de sentirme así (proactivo) y de haberlo incluido en una de mis 50 skills de LinkedIn, nunca me la habían o tal vez nunca presté atención si es que antes me lo dijeron, pero el hecho es que me sorprendió bastante, me sorprendió gratamente escucharlo, sentir la validez de esa aptitud y confirmar que realmente es así.

Puede que alguien al leerme piense que esta afirmación la realizo desde el ego, pero nada mas lejos de la realidad.

Hilando en el mar de los recuerdos, podría decir que empecé a desarrollar la proactividad con el afán de superación, tal vez la primera vez que tomé una decisión por iniciativa propia fue cuando decidí ponerme de pie y volver a caminar después de mi accidente, después aparecen las primeras competencias mentales (aprendí a desarrollar la inteligencia a falta del buen estado físico), jugué con la astronomía y las matemáticas hasta que descubrí las letras y continué divirtiéndome.

Estimular mi capacidad creativa impulsó mi imaginación, permitiendo que me atreva a experimentar con más cosas. Está claro que para poder realizar todo esto, el atreverme a hacer cosas, jugó un papel muy importante.

Puedo decir que en mi caso, la proactividad deriva de la necesidad de no sentirme permanentemente quieto y haciendo siempre lo mismo. Incluso este blog es fruto ello.

Profesionalmente hablando, hubo más de lo mismo. Varias veces caí en la trampa y propuse y desarrollé mejoras en puestos y empresas que ahora son parte del pasado.

Decía al comienzo del post que hace poco durante una entrevista radial destacaban mi proactividad y se debe a que después de tropezar muchas veces con la misma piedra he decidido aprovechar mi experiencia de vida, conocimiento y aptitudes en un proyecto que trasciende lo laboral, porque no solo se trata de colaborar en la integración de las personas con discapacidad, sino que al ayudar con la integración de otros, también me estoy integrando a mí mismo a un universo totalmente nuevo y en el que me gusta poder navegar.

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El líder real frente al líder imaginario

liderazgo

Como ya mencioné en el post La motivación es la clave, desde mi punto de vista, el término “líder” es algo que se ha puesto muy de moda dentro de cualquier entorno profesional. Las viviencias me mostraron a personas desempeñando cargos de cierta relevancia que creen estar de merecer tal título o incluso, estar por encima del mismo.

También me tocó ver lo contrario, me refiero a personas con potencial para liderar que no se animaban a dar el paso o simplemente anuladas externamente para que no puedan desarrollarse como tal.

Pocos han sido los casos en que me encontré con líderes reales ejerciendo bien su papel.

La idea de este post no es otra sino la de plasmar las diferencias entre lo que yo llamo líder real y líder imaginario.

* El líder imaginario:

_ Hace constar que es el (la) líder.
_ Se esfuerza continuamente por hacer notar su presencia.
_ Cada vez que puede, “muestra” su “superioridad” al resto del grupo.
_ No escucha, no acepta consejos y mucho menos, críticas.
_ Se jacta de su autoridad o la de su cargo para justificarlo todo.
_ Es manipulador.
_ Es egoísta, se a través de su ambición personal.
_ Es capaz de desmoralizar y/o menospreciar a miembros del equipo.
_ Es déspota.
_ Fuera del centro de trabajo “sigue siendo quien es”.
_ Se cree más importante que los demás.
_ Favorece a quienes le hacen la pelota.
_ Si ve algún miembro del equipo con aptitudes, lo toma como un competidor y lo desprestigia.
_Piensa desde el “hoy”.
_ Se siente atacado ante la primera propuesta que altere su “esquema” o metodología de trabajo.

* El líder real:

_ Se considera uno más del equipo.
_ Mantiene el perfil bajo.
_ Asume responsabilidades.
_ Favorece la comunicación, le gusta el feedback.
_ Hace su trabajo respetando el de los demás.
_ Ante todo, es humilde.
_ Es asertivo.
_ Mantiene una visión global de la situación.
_ Favorece el esfuerzo común con el fin de lograr que cada miembro del equipo alcance su objetivo personal, logrando también el colectivo.
_ Mantiene distancias entre su ser “profesional” y su persona.
_ Es justo.
_ Reconoce que todos los componentes del equipo son importantes.
_ Sabe motivar.
_ Tiene mentalidad largoplacista.
_ Es pragmático.

A simple vista parece que se trata de cosas fáciles, llenas de sentido común, pero la experiencia me mostró en más de una ocasión que a veces no es tan así.

La motivación es la clave

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La motivación es una pieza fundamental en cualquier ámbito de la vida para la consecución de las cosas que se desee.

En lo que respecta al mundo laboral, un correcto uso de la misma puede servir no sólo para alcanzar los objetivos sino, entre otras cosas, para aumentar los beneficios.

Uno de los puntos más importantes para la motivación es la creación del sentimiento de pertenencia, ya sea al equipo de trabajo o a la empresa en general, ese sentimiento es sustancial ya que hará que cualquier miembro del engranaje considere mucho más su valía y por tanto, aumente su rendimiento.

Además del sentimiento de pertenecer habría que crear también un sentimiento de fidelización. Así como muchas empresas se esfuerzan en fidelizar a sus clientes, también es importante que el empleado sea fiel a la firma o al equipo de trabajo. Lo que en Argentina, futbolísticamente se dice: sentir los colores del equipo, sentir la camiseta.

En ambos casos todo depende de la forma de motivación del líder, por ende, es imprescindible que se cuente con uno. Digo esto teniendo en cuenta que últimamente el término “líder” se está poniendo de moda, provocando que muchas veces personas que ocupan puestos de relevancia o de cierta relevancia consideren que por estar en tal situación son líderes, cuando en realidad es todo lo contrario.

Personalmente me ha tocado vivir experiencias de muy buena motivación, por ejemplo: trabajando como vendedor, dónde los sábados nuestro equipo se fijaba un objetivo y si éste se alcanzaba el líder invitaba a pizzas con la comisión que recibía por nuestras ventas. Ese hecho daba la imagen de una persona justa, que prefería perder una parte de su ganancia compartiéndola con los suyos, haciendo que sea otro aliciente para que fuera seguido por el equipo. Por algunas situaciones como esta, cuando llegaba fin de mes y se hacía el cálculo de las ventas, nuestro equipo muchas veces lideraba el ranking.

Otras experiencias que tuve se dieron en pymes, en las que imperaba el sistema paternalista, donde se recompensaban las buenas obras, pero ésto lo hacían con la misma facilidad con la que se silenciaban hechos que disgustaban a la patronal.

Recuerdo también una vez haber oído el caso de una metalúrgica grande, donde todos los años se organizaba un campeonato de fútbol entre las diferentes secciones, tanto las de oficinas como las de producción y a los ganadores se les obsequiaba un viaje con gastos incluídos. Obviamente era en otra época pero ésto hacía que los empleados asistieran siempre al trabajo, respetaran las normas internas, creaba un ambiente de sana competencia y al darse tantas situaciones favorables aumentaba la productividad. La motivación en este caso funcionaba.

Sea cual fuere el método para motivar, detrás se esconde siempre el deseo de aumentar la productividad y por supuesto, la ganancia.

Hoy en día se tiene la sensación de que importan más los resultados económicos obtenidos a cualquier precio, parece fundamental mantener unos estándares de ingresos sea como fuere y lo que debería ser motivación se transforma en “o se produce lo necesario o te vas a la calle”.

Para conseguir resultados favorables es necesaria la implicación real de todos los componentes de la empresa y para crear esa implicación es necesario saber motivar desde arriba hacia abajo, mostrando el ejemplo a seguir, creando el contagio de buenas actitudes, haciendo que el conjunto tire hacia el mismo lado.

Un líder auténtico motiva desde la premisa ganar-ganar y terminan ganando todos, porque lo acaba consiguiendo.